Durante mi carrera profesional me he cruzado con un gran número de directivos que se podrían clasificar en un sin número de grupos con características tan distintas que son un mundo completamente independiente. Todos ellos, los que triunfan con su equipo, guardan una característica en especial en común y es el hecho que comparten valores y principios con la organización en sus vidas cotidianas. Sin embargo, he encontrado personas que creen que, por tener un gran número de títulos académicos profesionales o una amplia trayectoria en los negocios, no van a aprender nada de nadie.

Si bien es cierto que el conocimiento es poder, este solo se convierte en un arma infalible cuando se comparte y se aceptan consejos de las personas con las que se trabaja. Al ser consultor empresarial, resulta interesante cómo en los procesos que atiendo, aprendo de la dinámica empresarial con personas de diferentes perfiles que ven los negocios y la vida de una manera muy diferente. El saber identificar las oportunidades en donde otros solo ven problemas, o dicho de otra manera en palabras de Renné Mauborgne, un océano azul, solo se logra cuando día a día se aprende una nueva forma de ver el mundo.

Un error frecuente en los líderes de equipo es asumir que ya todo lo conocen y que no hay manera de mejorar los procesos. Esto se ve mucho en las personas que son pragmáticas y en empresarios de gran trayectoria familiar que rara vez salen de su zona de confort. Es importante, recordar que el crecimiento se consigue cuando se asumen riesgos y que el miedo debe funcionar como un motivante y no como un paralizante.

Hay casos, en los que al escuchar al equipo de trabajo o a personas con más experiencia en el sector, se logran superar las barreras de la compañía y los éxitos obtenidos a nivel interno, hacen eco en el mercado completo, reinventando así la carrera profesional de los directivos que entienden que el trabajo en equipo y el aprendizaje continuo es muy valioso en un mundo donde la dinámica es muy cambiante.

Así entonces, si pretendes ser el próximo Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Arturo Calle, Mario Hernandez, o cualquiera que sea tu referente a nivel mundial, recuerda que ser auténtico es la clave, y que estar en constante proceso de aprendizaje hace que tengas más herramientas para solucionar los problemas que se te presentan en el día a día.